viernes, 9 de diciembre de 2005

Lejos del mundanal ruido




Muy buenas. He pasado tres días en un sitio cojonudo, de difícil acceso, sin ordenador, sin cobertura y rodeado de naturaleza pura y dura. He descubierto que músculos que creía desaparecidos hace tiempo, siguen ahí; que mis piernas sirven para algo más que para impulsar la silla de la ofi; que se pueden hacer cosas sin un ratón en la mano; que subir montañas es un reviente pero que gratifica el espíritu; que después de una caminata de seis horas me entran tres platos de paella; que los ambientadores de pino huelen a algo, pero que desde luego, no a pino; que no todas las plantas crecen en macetas; y que me hace falta una buena bonoloto ya mismo.

Ahhhhhhh, quién pudiera permitirse el lujo de no trabajar...

Un saludo o siete.
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